Imagen destacada: «Free thinking» de Hust Wilson para Fine Acts remezclada por la Cátedra RELIA de la UNESCO bajo licencia CC-BY-NC-SA 4.0.
👤 Pierre-Antoine Gourraud. Pierre-Antoine Gourraud es profesor de medicina en la Universidad de Nantes y médico en el Hospital Universitario de Nantes. Imparte clases de biología celular, bioinformática y salud pública, y lleva diez años utilizando recursos educativos abiertos. Es el fundador de la Clínica de Datos del Hospital Universitario de Nantes, un departamento dedicado a la reutilización de datos sanitarios con fines de investigación y evaluación. En el CR2TI, investiga la genética de la esclerosis múltiple y los trasplantes, y desarrolla herramientas de apoyo a la toma de decisiones médicas.
Cuando comparto un recurso educativo abierto, una tormenta de dudas surge en mi interior. ¿Conoces esas voces? ¿Esos susurros ácidos, esos ecos persistentes que sisean tan pronto como nos atrevemos a abrirnos? Ya hemos compartido algunos de ellos. Pero este, el más duro, el más cruel, me susurra al oído como un viento maligno: «Te van a robar. La gente te va a robar. Otros se aprovecharán sin dar nada a cambio.» «¿Y si al final lo pierdes todo?» Como Gollum en El señor de los anillos, que solo oye «mi tesoro» mientras se ve consumido por la ilusión del poder del anillo.

Y, sin embargo, mi convicción es inquebrantable. Una certeza forjada en el servicio público del conocimiento: el compromiso, en la investigación, en esas horas dedicadas a moldear el conocimiento con y para los estudiantes. Crear recursos educativos abiertos significa dar un paso al lado. Significa salir de la torre de marfil y entrar, sin red de seguridad, en la sociedad del conocimiento. Significa aceptar dejarlo ir, salir del bosque, para bien o para mal. Y seamos claros, esta es una carrera en la que sufrimos una falta de reconocimiento: sabemos lo que sembramos en generaciones de estudiantes, rara vez sabemos lo que se cosecha; y a menudo actuamos solos, sin apoyo institucional.
Pero entonces, ¿quiénes somos nosotros para hablar de saqueo? ¿Quiénes somos nosotros, que hemos crecido sobre los hombros de gigantes, que hemos bebido de la fuente del conocimiento que otros nos han ofrecido gratuitamente? Esos docentes , e investigadores, esas personas desconocidas que, un día, pronunciaron una palabra, compartieron una imagen, ofrecieron una perspectiva… y cambiaron nuestra trayectoria intelectual. ¡El saqueador que pensaba que estaba siendo saqueado ha sido atrapado! Si todos somos saqueadores del conocimiento, si somos conscientes de ello y lo reconocemos, el problema desaparece.
La metáfora que me viene a la mente es simple, casi infantil, pero impacta como un rayo: somos los niños mimados de una visión patrimonial del conocimiento. Creemos que se comporta como una baguette: si regalas un trozo, tienes menos. Excepto que no es así. El conocimiento es lo contrario a una baguette: cuanto más lo compartes, más crece, más nutre. No se agota. Se multiplica. Amén.

¿Te doy un recurso educativo abierto? → Tú te enriqueces. → Yo también me enriquezco, gracias a tus comentarios, tus críticas, tus mejoras. → Avanzamos. Una economía virtuosa. Un círculo que nunca se cierra, que se nos escapa.
¿El verdadero peligro? No es el saqueo. Es el desperdicio. Ese miedo estúpido que nos lleva a encerrar, acumular y mantener bajo llave lo que, por naturaleza, está destinado a circular. El conocimiento no se desgasta si se utiliza. Mejora cuando circula. Todo lo que no se regala se pierde. Todo lo que no se comparte es una oportunidad perdida, para ti, para mí, para el mundo y para el futuro.
Así que sí, compartir conlleva un riesgo. El riesgo de que te copien, te malinterpreten, te utilicen indebidamente y no te reconozcan. Pero ¿cuál es el mayor riesgo de todos? ¿No sería el de no atreverse nunca? El de permanecer oculto en las sombras, aferrándose al conocimiento que podría ayudar a otros a crecer.
✍ La serie de artículos. Este artículo forma parte de la serie «Compartir es un desafío», publicada a lo largo de marzo de 2026, en colaboración con la Cátedra UNESCO RELIA y la red UNITWIN-UNOE.
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🖼️ Imagen destacada. La intención artística original sigue siendo la del artista y puede diferir de la intención editorial de nuestra adaptación. Agradecemos a Hust Wilson por compartir su obra en Fine Acts bajo la licencia abierta CC BY-NC-SA 4.0.
🌐 Traducción. Este artículo ha sido redactado en francés. Esta traducción, realizada mediante herramientas automáticas y posteriormente revisada por nuestro equipo, puede contener imprecisiones. Le invitamos a comunicarnos cualquier error.
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